.


Madrid llueve porque nos echa de menos. Echa de menos nuestras risas y nuestros besos. Y sé que tú también echas de menos no poder controlar tu sonrisa cuando me acercaba a ti o mi cara de boba cuando te veía. Puta primavera que te ha hecho olvidarme y a ver quién me ayuda a olvidarme de ti. Mejor dejo esta ciudad y empiezo de cero en otra sin mentiras con sonrisas tan bonitas como la tuya.

Publicado en Paula | Deja un comentario

Le disparé a Cupido:


http://www.flickr.com/photos/amoromentira/5407585933/in/pool-361382@N20/

Pregúntame lo primero que te venga a la cabeza (:

Publicado en Paula | Deja un comentario

Las mil cartas que nunca leíste, Edahi.


Desde 1997 cuando nos separaron llevo escribiéndote una carta diaria. Jamás has leído una, y no es porque vivas en la otra punta de la Tierra, es porque nunca me atreví a enviártelas.

A penas teníamos 6 años cuando decidieron venir a separarnos, tú a Rusia y yo aquí, en Tailandia. La gente no entendía por qué llorábamos tantísimo y no quisimos separarnos durante esa semana que nos qeudaba juntos. Nunca llegaron a entender la conexión especial que tuvimos, era extraña, era un amor fraternal pero tenía algo más. Era el mejor sentimiento del mundo, y el separarnos nos hacía tanto daño… Recuerdo que cuando me estaba montando en el taxi que me llevaría al aeropuerto viniste corriendo, abriste mi puerta y me dijiste: “¡Huilén  espera! Se me olvidaba darte esto.” Fue muy extraño, yo sabía que tú odiabas las despedidas, y no veís jamás la necesidad de hacer un regalo, así que me quedé realmente sorprendida cuando me entregaste aquel papel arrugado en el que ponía con esa caligrafía de cuadernillos Rubio que tenías Remember(me)♥, tan sólo era un detalle, pero para mí significó tanto… Yo no tehabía preparado nada, se me habían ocurrido mil cosas diferente, pero como no te gustaban los regalos pensé que nunca me lo cogerías. Me sentía mal de camino al aeropuerto por no haberte entregado nada. Yo siempre tendría aquel papelito para recordarte, pero tú te olvidarías de mí con el paso del tiempo, yo acabaría siendo un simple recuerdo borroso en tu memoria.

Por eso, en cuanto me instalé en Tailandia decidí escribirte una carta cada día, así tendrías noticias de mí y sería imposible que me olvidaras. Al final, nunca las enviaba, me parecía que dejaba ver demasiado mis sentimientos, y ya sabes lo poco que eso me gustaba.

 

Ahora, después de tanto tiempo, he decidido ir enviándote las cartas poco a poco, pero creí oportuno el escribir esta introducción, para que lo entendieras.

Publicado en Paula | 1 Comentario

Querido corazón:


Me tienes olvidada.

Ya no te encuentro en ningún lado , quizás es porque

 te han robado

y     estás por ahí perdido y angustiado, dando tumbos para todos lados, quería pedirte así, rápidamente, un poquito de calor, ya sabes a lo que algunos llaman amor. Tú me entiendes.

Un hombre de esos que me quite el sentido, que me suba al cielo , que sea mi destino.

Mézclame un ratito.


Publicado en Paula | Deja un comentario

Querido Superman:



Escribo para decirte que ya he encontrado a mi medio limón, naranja, pistacho o como quieras llamarlo. Él no está tan cachas no tiene tanta fuerza como tú. No tiene ese pelo tan sexy ni esos bíceps que te gastas, ni esa sonrisa Profident. No es capaz de volar, pero cada que lo veo me elevo tres metros del suelo por lo menos. No tiene ni tu potencia ni tu carisma, pero me quiere y me cuida con mucho mimo y mucha paciencia. Me defiende de todos los sapos y culebras que quieren hacerme daño, saca su espada, sus uñas, o lo que tenga a mano. No tiene tu culo perfecto ni tu divino perfil, pero con él me basta y me sobra, la verdad.

Publicado en Paula | Deja un comentario

El miedo nunca fue bueno, Arlett.


Iba sola por el callejón más oscuro de la ciudad, a cada paso que daba miraba a su al rededor, desde hacía un rato sentía que alguien la seguía pero cuando se giraba nunca veía a nadie. Tenía miedo, era la noche de Halloween y sabía que en su barrio había mucho graciosillos con intención de gastar bromas. Era demasiado miedosa, sí, pero era algo con lo que tendría que convivir para siempre, así que lo mejor era asumirlo desde ya.

Cuando consiguió relajarse y perderse en sus pensamientos de repente apareció una figura frente a ella, era un esqueleto con un cuchillo en mano.

– ¡Eh, déjate de bromas! Sé que es Halloween y demás, pídeme lo que quieras y aléjate.

– Hahaha ¿Así de fácil crees que es todo, Arlett? ¿Cuando tienes un problema pactas con él para que se aleje de ti? Las cosas no son así, tenemos que enfrentarnos a nuestro miedos, querida.-  No tenía ni idea de quién podía ser, ni siquiera cómo podía saber su nombre. Nunca había tenido mucha relación con los chicos del barrio, y eso de que le dijera querida en ese tono tan irónico no le gustaba nada.

– ¿Quién eres? En el barrio casi nadie me conoce, saben que soy rara porque paso mucho tiempo sola y me gustan cosas diferentes al resto, pero ni siquiera conocen mi nombre, ¿por qué tú sí?

– Me molesté en averiguar algo más sobre ti. ¿Crees que es casualidad que vaya disfrazado de esqueleto? Entre tus miedos destaca este, y el pavor que te dan los cuchillos, claro. También te dan pánico las voces de ultratumba, pero me pareció que podría ser demasiado, tampoco quería que te diese un infarto, me bastaba con que te asustaras un poco.- Termino de decir esto, y ella estaba segura, aunque no le veía la cara de que estaba sonriendo.

– Mira, no sé quién eres y estoy perdiendo el tiempo contigo.

– ¡Ja! No creas que te vas a ir de aquí así como así. No preparé la encerrona para que te escapes a la primera de cambio, guapita. Te vas a venir conmigo, así que dame la mano y nos ponemos en camino.

– ¡No, no, NOOOO! No voy a ir contigo a ningún lado, no te conozco, ¿y si quieres violarme?

– Pero mira que eres estúpida a veces, si quisiera violarte no me hubiera tomado tantas molestias en saber de ti y nada más verte aparecer te hubiera llevado a un sitio oscuro y ya está. No, esto no va a ser tan fácil para ti.- Sin que ella se lo esperara la agarró del brazo y empezó a tirar. Intentó resistirse, pero no había manera, él era mucho más fuerte que ella, así que al final se dejó llevar. Iba llorando, al principio eran susurros silenciosos, pero en un momento dado era como el llanto de un bebé con grititos y lagrimones.- Si crees que por tus lágrimas me voy a echar atrás estás muy equivocada.

– Por favor, suéltame, no sé a dónde vamos, pero no quiero ir aningún sitio contigo. Vas con un cuchillo, me llevas por callejones oscuros, con la cara tapada.. ¿Quieres que deje de llorar? Incluso alguien valiente lloraría en esta situación.

– Alguien valiente en esta situación iría callada y pensando con la cabeza fría cómo huir de mí, pero claro, tú te dejas llevar por tus emociones y no te das cuenta de ese tipo de cosas.- Mientras decía esto Arlett escuchó una verja, y dos pasos después se dio cuenta de que estaban entrando en el antiguo cementerio del barrio.

– Sal de aquí ahora mismo, ¿no tenías sufieciente con lo que has hecho hasta ahora? Has conseguido hacerme llorar, asustarme porque venías disfrazado de esqueleto, con un cuchillo, porque conoces cosas de mí que desconoce incluso gente cercana a mí, y ahora el colmo, me traes al cementerio. Pero no te conformas con llevarme al cementerio nuevo, que tiene luz, no, me traes al antiguo cementerio donde dicen que hay espíritus y no se ve absolutamente nada.

– Por la luz no te preocupes, llevo una linterna. Una chica como tú, que todo en lo que cree tiene base científica y está compobado, ¿y tienes miedo de los espíritus? Acade vez me sorprendes más, Arlett.

– Ahora sé quién eres… Jhonjaiber es tu nombre, nos conocimos en la escuela primaria de Boston. Siempre me odiaste porque sacaba mejores notas que tú, y decidiste investigar sobre mi vida para ver cuáles eran mis puntos débiles y herirme. Pues ahora has visto que todo lo que descubriste era real, me dan pánico los disfraces de Halloween, y en especial lso esqueletos; los cuchillos me dan pánico, evito usarlos incluso para pelar una manzana; aborrezco los cementerios, más si son oscuros; y sí, pese a que no está demostrado que existan los espíritus creo en ellos, y me dan mucho miedo.

– Sabía que eras lista Arlett, y que llegarías a descubrirlo. Pero te has equivocado en algo, esto no lo hago tanto por venganza sino para ayudarte a afrontar tus miedos. ¿Cómo conseguiste caer en quién era? Dejando durante un momento de lado tus emociones, manteniendo la cabeza fría y pensando quién podría ser quien se dedicara a hacerte algo así, ¿me equivoco? Sé que he sido duro, lo siento, tngo que reconocer que cuando has llorado tanto me he pensado abandona, igual era demasiado sufrimiento para ti, pero en el fondo, ¿no te he ayudado?

– La verda es que sí, por una vez he sido capaz de apartar mis emociones y ver las cosas con claridad, gracias Jhonjaiber, aunque lo que no entiendo es ¿por qué lo has hecho?

– Eso es una historia muy larga, Arlett, otro día te la contaré.

Publicado en Paula | Deja un comentario

Arleen (III)


Hace ya dos semanas que te escribí y todavía no he obtenido respuestas, igual has decidido dejar pasar mi carta y continuar con tu vida, cosa que en realidad, sería lógica. Pero me gustaría que me dieras una oportunidad, que me dejaras que me abriera a ti. Hoy, haciendo memoria, he recordado que otra de las cosas que me pediste hace mucho tiempo es que te dijera qué cosas eran las que más me gustaban de ti, y eso haré hoy, te diré las cosas que más me cautivaron de ti.

  • Tu nombre y como lo dices, la dulzura de tu voz al decirlo y tener que repetirlo, porque la mayoría de la gente no lo entiende a la primera, siempre lo acompañas de una preciosa sonrisa.
  • Tus cambios de estilo. El día que te conocí vestías muy vintage, con unas botas militares, una chaqueta larga y una coleta despeinada, en cambio la primera vez que quedamos apareciste con un vestido ceñido y unos tacones de vértigo.
  • Que siempre fueras con un libro en el bolso o la mochila, y en cuanto tuvieras ocasión te sumergieras en él y en su historia. Verte llorando mientras leías El niño con el pijama de rayas fue conmovedor.
  • Que entre tu lista de las más escuchadas estuvieran: Cerca del suelo, de Extremoduro; Los lunes de octubre, de La fuga; No woman, no cry, de Bob Marley…
  • Tu afición a los viajes. ¿Recuerdas todos los planes que hicimos? Prometimos que en cuanto cumliéramos 22 añitos iríamos a Puket, pasaríamos allí todo el mes de julio. Pero no llegamos a hacerlo, el verano de nuestros 20 nos separamos.
  • Nunca le tuviste miedo al amor ni a enamorarte. Creo que esto fue lo que más me cautivó de ti. Yo siempre le tuve pánico al  amor, y más a estar enamorado. Pensaba en la posibilidad de depender de alguien, de necesitarla hasta para respirar y me agobiaba como nunca antes me había pasado, puede que fuera por lo que nunca quise reconocer lo que te necesitaba mientras te tenía, y que no lo he podido hacer hasta que mucho tiempo después me he dado cuenta de que cada vez que mi corazón palpita, o mis pulmones reciben aire sin tenerte a ti al lado es perder el tiempo; visitar el mundo sin llevarte conmigo no merece la pena; escuchar Guns N’ Roses no produce motivación ninguna si no estás tú tocando tu guitarra imaginaria; y la lista de cosas que no merecen la pena sin ti podría ser mucho más larga, pero no quiero aburrirte.

Arleen, quiéreme, quiéreme como hiciste desde el día que nos conocimos, yo te querré mil veces más. Te sentirás la princesa que siempre quisiste ser, lo prometo. Sólo te hice una vez una promesa de amor, te dije que escribiría en el último piso de la Torre Eiffel tu nombre con un corazón blanco al lado; si algún día tienes la oportunidad de ir a París sube hasta la última planta a la que llega al ascensor, y mira en todas las esquinas, los rincones … Igual te llevas una sorpresa.

 

Publicado en Paula | Deja un comentario